Votos y poder

“Cuando el gobierno no puede contener a los poderes, hay que fortalecer al pueblo”

Probablemente no puedas coger el teléfono y mandar un mensaje al presidente de un partido, “llámame, tenemos que hablar, mañana la ley no la votáis ”.

La pregunta es, ¿por qué hay quien cree que puede hacerlo, lo hace, y está por encima de la legitimidad de tu voto?

Estás jubilada, quizás eres un directivo, tal vez un mando intermedio, o estás estudiando, puede que también trabajes para cubrir tus gastos , quizás levantes la persiana de tu pequeño negocio o trabajes a turnos en el polígono. Quizás has votado ya o sea la primera vez que lo vayas a hacer. O puede que no lo hayas hecho. En cualquier caso con tu decisión , ¿has decidido de verdad, has dicho cómo debe funcionar la sociedad a la que perteneces? ¿Tu voto, decide?

 Ni nuestra democracia, después de decenios de dictadura y oligopolios , ni los gobiernos que nos han representado, han sabido gestionar ni reducir el poder de los no elegidos, los que no pasan por las urnas. Llegados al día de hoy, ¿cómo podemos aumentar el poder efectivo de la ciudadanía, dar poder a los muchos y reducir el de los privilegiados, cómo reducir la distancia entre quien vota y quien decide de verdad? Hay formas, y se agrupan en dos ejes, transparencia y participación.

 Es un hecho, nuestras vidas, nuestros sueños y esperanzas, dependen cada vez más, insoportablemente más de las decisiones del poder económico, nacional, supranacional, del poder “técnico” cuando se toman decisiones que afectarán a nuestras vidas y cada vez menos de decisiones que antes eran políticas. Lo notamos, lo sufrimos, nos va la vida en ello y por eso crece nuestra desconfianza, desaparece nuestra esperanza y no nos sentimos representados en el sistema. Lo reflejan los barómetros del CIS, los informes GRECO del Consejo de Europa, lo sabemos en la calle. Y la respuesta es volver a retrasar la regulación de los lobbies a nivel estatal.

 Es cierto que los gobiernos y la sociedad tal como esta configurada hoy necesitan de esos actores. Necesitamos inversión, necesitamos financiación, necesitamos cobertura mediática. Es verdad que las reformas en favor de la integridad de los representantes públicos no dan votos inmediatos, pero queremos construir una sociedad mejor para el futuro. ¿O no, o queremos lo mejor para mi, quizás para los cercanos, pero el otro, el otro que se busque la vida? Las puertas giratorias, los nombramientos a dedo, la falta de justificación de las decisiones crean conflictos de interés estructurales. ¿Es falta de voluntad?¿Hemos diseñado bien nuestras estructuras de estado?

 La solución no puede ni va a venir solo desde un gobierno, debe ser un clamor social.

 El primer eje en el que debemos trabajar es el de la transparencia, una transparencia real, agendas públicas, huella legislativa, datos disponibles y comprensibles. Poner fin a las puertas giratorias mediante incompatibilidades más estrictas y más largas, vigiladas por un organismo independiente y con poder sancionador. Desarrollar y poner en funcionamiento una ley que regule y limite la acción de los lobbies, un registro obligatorio, reuniones publicadas y un régimen sancionador por influencias opacas.

Un segundo eje en el que trabajar es el de la participación,.

 Se puede y deben realizarse más consultas, a nivel nacional, pero sobre todo en el ámbito local, se deben visibilizar los resultados de dichas consultas. La iniciativa popular legislativa puede ser más efectiva reduciendo el número de firmas necesarias, excluyendo menos materias y aumentando la obligación de debatir y responder las peticiones. Se debe poner límite a la acción y financiación de entidades pseudo sociales y poner los medios para que la participación no sea solo accesible para los ya organizados.

¿Estoy hablando de populismo, de simplificar la complejidad real? 

No. Estoy hablando de deliberación previa, información neutral que acompaña a la representación, no la sustituye.

¿La representatividad será colonizada por activistas y lobbies?

No. Tenemos que legislar y poner los medios, que hoy son una realidad, para evitarlo.

¿Hablo de prohibir los lobbies?

No. Defender ideas e intereses es legítimo, hablo de hacerlo visible para todos, accesible para todos.

Hablo de limitar el poder. Hablo de trabajar para evitar el secuestro de nuestra soberanía. Hablo de presión ciudadana y de organismos independientes, protegidos y socialmente representativos.

 Transparencia y participación son dos posibilidades reales para , no hacer más fuertes los gobiernos, sino protegerlos con una ciudadanía con más capacidad de controlar y decidir. Una sociedad más fuerte, independiente y libre de cadenas. Una sociedad del todos y del otro junto al yo.


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